De noche, nuestro espíritu se levanta temprano
hacia ti,
oh Dios, porque tus ordenanzas son una luz.
Enséñanos, oh Dios, tu justicia,
tus mandamientos y tus estatutos;
ilumina los ojos de nuestra inteligencia
para que nunca nos durmamos
hasta la muerte en el pecado.
Expulsa toda tristeza de nuestros corazones.
Concédenos el Sol de Justicia y mantén nuestra
vida
intacta por el sello de Tu Santo Espíritu.
Dirige nuestros pasos por el camino de la paz.
Danos la mañana y el día en la alegría,
para que podamos elevar las oraciones de la
mañana a Ti.
Porque tuya es la fuerza, y tuyo es el reino, y
el poder
y la gloria del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos. Amén

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