Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Oración Desnuda

Oración Desnuda: Los jóvenes

Imagen
imagen recuperada en: catequesisdegalicia.com Cristo, hoy más que nunca los jóvenes andamos en busca de nuestra conciencia. Hemos empezado a comprender,  con alegría, que nuestra conciencia no nos da una ley que venga de fuera, sino que tú estás presente en lo más profundo de nosotros mismos. Sabemos, ahora, que nada ni nadie puede sustituir a la ley escrita en nuestro corazón. Te damos gracias, Cristo, porque ni siquiera tú nos has traído una ley que vaya en contra de nosotros mismos, en contra de ese deseo de justicia que nos quema por dentro como verdad insustituible. Frente a tantos maestros, frente a tantos falsos profetas, tú has venido solamente para ayudarnos a descubrir la verdad de nuestra conciencia, para asegurarnos de la presencia real de Dios en nosotros, para ayudarnos a defender este don. La misma iglesia nos la has dado, no para que sustituya a tu palabra escrita en nosotros, sino para servirla, para defenderla...

Oración del Ateo

Imagen
Imagen tomada de https://www.youtube.com/watch?v=LQTNa72zXh8 Yo soy un ateo. No es que crea en la nada; pero no creo en ningún todo. Para mí Dios es un hermoso sueño o una bella poesía. Hablo de un Dios al que pueda desear, porque existe otro Dios, el de los desertores de la historia, que yo desearía asesinar con mis propias manos. Soy ateo y por tanto no puedo rezar a nadie porque para mí no existe ese alguien, distinto de mí a quien poder dirigirme. Y sin embargo tengo que confesar que a veces siento fuerte la angustia de la soledad esencial. A veces tendría necesidad de gritar a otro toda mi sed de no sé qué cosa y de preguntarle tantos porqués que no tienen respuesta. Pero sería como hablar al viento. Sé por lo tanto que debo aceptarme como soy; que deberé caminar en la oscuridad de las cosas, que tendré que renunciar a la respuesta definitiva de la razón de mi existencia. Me parecen locos los que dicen que creen. Aunque a veces me sorprendo a mí mismo...

Oración de la Monja

Imagen
Cristo, soy una monja. Para mucha gente esto quiere decir un ser «infantil», «desfasado», «alienado», «inútil», «encerrado», «solitario ». Quizás no se equivocan los que critican una situación  en la cual sólo unas pocas consiguen ser adultas, modernas,  libres, útiles, felices. Soy una de tantos millares de monjas, que hoy soportan el peso de una estructura atrasada e inhumana, en la que, con el pretexto de servir a Dios, ni siquiera logran ser personas. No son, Señor, los ateos, los masones, los anticlericales —como a veces dicen nuestras superioras—, los que  nos critican. Son los cristianos serios, vivos, cercanos al evangelio,  comprometidos, los que sufren con nosotras la situación injusta y a veces intolerable  de un millón de mujeres   que, en un mundo que se va haciendo cada vez más adulto, nos vemos obligadas a seguir siendo inmaduras, capaces  únicamente de movernos generalmente entre los niños, lo...