Orar con San Agustín
Señor mío y Dios mío, si yo gimo en medio de los hombres, si yo gimo en medio de los cristianos, si yo gimo en medio de los pobres; es para que tú me concedas el que, con el pan de tu palabra, pueda saciar a aquellos que no tienen hambre y sed de justicia, porque viven saciados y satisfechos. Pero, ¡cuidado!, su saciedad no es auténtica su saciedad no tiene en cuenta tu verdad. Es más, la rechazan, y, rechazándola, caen en un vacío existencia¡ Yo he experimentado todo esto, y por eso conozco muy bien la capacidad del hombre a la hora de crearse un mundo de ilusiones. (De Trint. 4, Proemio)