Tu me resucitaste Señor de ente los muertos
Tú me resucitaste, Señor, de entre los muertos. Señor, escondes tu rostro cuando confiamos en nosotros mismos; despojanos de la falsa seguridad y vístenos con tu alabanza, para que te conozcamos como aquel que nos resucita de entre los muertos, como resucitaste a tu Hijo, nuestro Salvador. Te doy gracias, porque te has convertido en mi salvación.

