Cantemos al Señor con indecible gozo, él guarde la esperanza de nuestro corazón, dejemos la inquietud posar entre sus manos, abramos nuestro espíritu a su infinito amor. Dichoso será aquel que siempre en él confía en horas angustiosas de lucha y de aflicción, confiad en el Señor si andáis atribulados, abramos nuestro espíritu a su infinito amor. Los justos saben bien que Dios siempre nos ama, en penas y alegrías su paz fue su bastión, la fuerza del Señor fue gloria en sus batallas, abramos nuestro espíritu a su infinito amor. Envíanos, Señor, tu luz esplendorosa si el alma se acongoja en noche y turbación, qué luz, qué dulce paz en Dios el hombre encuentra; abramos nuestro espíritu a su infinito amor. Recibe, Padre santo, el ruego y la alabanza, que a ti, por Jesucristo y por el Consolador, dirige en comunión tu amada y santa Iglesia; abramos nuestro espíritu a su infinito amor. Amén.