La presencia de Dios en la brisa suave y en medio de la tempestad. Homilía del Domingo XIX del Tiempo Ordinario
La presencia de Dios en la brisa suave y en medio de la tempestad 1. El cansancio y las tormentas de la vida En las lecturas de este XIX Domingo del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios sale al encuentro de nuestra fragilidad humana. El profeta Elías (1 Reyes 19, 9a. 11-13a): Huía agotado, desanimado y con miedo tras cumplir su misión. A veces nosotros también nos sentimos así: saturados por las exigencias diarias, el desgaste familiar o las pruebas personales. Los discípulos en la barca (Mateo 14, 22-33): Se encuentran en medio de la noche, remando contra el viento y sacudidos por las olas. La barca representa nuestra vida y la de la Iglesia, a menudo azotada por la incertidumbre o el temor. 2. ¿Dónde encontramos a Dios? La liturgia nos regala dos revelaciones profundas sobre la presencia del Señor: No está en el ruido ni en la violencia: Elías buscó a Dios en el viento fuerte, en el terremoto y en el fuego, pero Dios no estaba allí. Se le manifes...