Himno de la mañana Para vosotros, el misterio del Padre; con vosotros, la luz del Verbo; en vosotros, la llama del Amor que es fuego. ¡Hontanares de Dios!, ¡hombres del Evangelio!, ¡humildes inteligencias luminosas!, ¡grandes hombres de barro tierno! El mundo tiene hambre de infinito y sed de cielo; las criaturas nos atan a lo efímero y nos vamos perdiendo en el tiempo. Para nosotros, el misterio que aprendisteis del Padre; con nosotros, la luz que os dio el Verbo; en nosotros, el Amor ingénito. ¡Hombres de Cristo, maestros de la Iglesia!, dadnos una vida y un anhelo, la angustia por la verdad, por el error el miedo. Dadnos una vida de rodillas ante el misterio, una visión de este mundo de muerte y una esperanza de cielo. Padre, te pedimos para la Iglesia la ciencia de estos maestros. Amén.