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jueves, 16 de febrero de 2023

Espiritualidad: El significado de theosis como la meta de la vida cristiana.

 


Espiritualidad

Rev. Padre. Tomas Fitzgerald

La Iglesia Ortodoxa proclama el Evangelio de Jesucristo. En el idioma griego, la palabra Evangelio es Evangelion, que significa literalmente "las buenas noticias". La buena noticia del cristianismo ortodoxo es una proclamación del amor ilimitado y sacrificial de Dios por la humanidad, así como la revelación del verdadero destino de la persona humana. Reflexionando sobre el gozoso mensaje del Evangelio, San Gregorio de Nisa escribió en el siglo IV: La buena noticia es que el hombre ya no es un paria ni expulsado del Reino de Dios; pero que es de nuevo hijo, de nuevo súbdito de Dios.

La ortodoxia cree que el tesoro supremo que Dios desea compartir con nosotros es Su propia vida. Nuestra fe parte de la afirmación de que Dios ha actuado en la historia para hacernos partícipes de su amor y de su bondad, para ser ciudadanos de su Reino. Esta convicción se expresa tan bellamente en la oración de la liturgia que dice: "No has dejado de hacer todas las cosas hasta que nos llevaste al cielo y nos concediste el Reino por venir".

La iniciación del amor de Dios Padre está perfectamente expresada y encarnada en la Persona y Ministerio de Jesucristo. Todo el propósito de la Encarnación del Hijo de Dios fue restaurar a la humanidad a la comunión con Dios. Los grandes maestros y Padres de la Iglesia Ortodoxa reafirmaron constantemente esta convicción al proclamar que Dios se había convertido en lo que somos para que pudiéramos llegar a ser lo que Él es.

Cristo es exaltado como nuestra Luz y nuestra Vida. En Su Persona hay una unidad de humanidad y divinidad que cada uno de nosotros está llamado a compartir. En su forma de vida. ahí está el modelo de auténtica vida humana que estamos invitados a seguir. En Su Resurrección victoriosa, hay para nosotros liberación de todos los poderes que nos pueden apartar del Reino. Por medio de Cristo, entonces, Dios Padre nos ha vuelto a poseer y nos ha llamado a ser Sus hijos e hijas.

Theosis.

La vocación fundamental y la meta de todas y cada una de las personas es compartir la vida de Dios. Hemos sido creados por Dios para vivir en comunión con Él. El descenso de Dios en la Persona de Jesucristo ha hecho posible la ascensión del hombre al Padre por obra del Espíritu Santo. La ortodoxia cree que cada cristiano está involucrado en un movimiento hacia Dios que se conoce como theosis o deificación.

 

Theosis describe la peregrinación espiritual en la que cada persona se vuelve cada vez más perfecta, cada vez más santa, cada vez más unida a Dios. No es una relación estática, ni tiene lugar sólo después de la muerte. Por el contrario, la theosis es un movimiento de amor hacia Dios que comienza para cada cristiano con los ritos del Bautismo y continúa a lo largo de esta vida, así como de la venidera. La salvación significa liberación del pecado, la muerte y el mal. La redención significa nuestra recuperación por parte de Dios. En la Ortodoxia, tanto la salvación como la redención están dentro del contexto de la theosis. Esta rica visión de la vida cristiana fue bien expresada por San Pedro cuando escribió en las primeras páginas de su segunda Epístola que estamos llamados a "hacernos partícipes de la naturaleza divina".

Estas son ciertamente afirmaciones audaces que deben entenderse adecuadamente. La Iglesia Ortodoxa entiende la teosis como una unión con las energías de Dios y no con la esencia de Dios que permanece siempre oculta y desconocida. Sin embargo, la experiencia de la Iglesia testimonia que se trata de una verdadera unión con Dios. Es también uno que no es panteísta, porque en esta unión lo divino y lo humano conservan sus características únicas. En este sentido, la ortodoxia cree que la vida humana alcanza su plenitud sólo cuando se vuelve divina.

El Espíritu Santo

La unión cada vez más profunda de cada cristiano con Dios no es un proceso mágico o automático. Si bien Cristo ha destruido los poderes del pecado, la muerte y el mal de una vez por todas, cada persona debe apropiarse de esta victoria en cooperación con el Espíritu Santo. Cada persona está llamada a unirse al Espíritu vivificante y liberador" en la realización de la plenitud de la vida humana en comunión con el Padre. El Espíritu Santo es el agente de deificación cuya tarea es incorporarnos a la vida de la Santísima Trinidad. Sin embargo, el Espíritu reconoce siempre nuestra libertad humana e invita a nuestra cooperación activa en el perfeccionamiento de la "imagen y semejanza de Dios" con la que cada uno de nosotros es creado.

Nuestra participación en la vida de la Santísima Trinidad, que conocemos como theosis, tiene lugar en el seno de la Iglesia. Para los ortodoxos, la Iglesia es el lugar de encuentro entre Dios y su pueblo. El Espíritu Santo y la Iglesia están orgánicamente vinculados. En el siglo II, San Ireneo nos lo recordaba diciendo: "Donde está la Iglesia, allí está el Espíritu, y donde está el Espíritu, allí está la Iglesia". El Espíritu Santo se mueve a través de la vida de la Iglesia para revelar nuestra humanidad común en Cristo y unirnos con el Padre. Adquirimos el Espíritu Santo a través de nuestra celebración de la Eucaristía y la recepción de la Sagrada Comunión, a través de nuestra participación en los Sacramentos, a través de nuestra disciplina de oración diaria y a través de la práctica del ayuno, todo lo cual resulta en una vida como la de Cristo.

 

El Espíritu Santo, que es honrado como Señor y Dador de vida, se manifiesta en la vida de la Iglesia para perfeccionar nuestra vida y hacernos seres humanos responsables y amorosos. El fruto de la Adoración son los dones del Espíritu. En su carta a los Gálatas, San Pablo los identificó como: "amor, alegría, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y templanza". Ciertamente, estas son las virtudes de una vida como la de Cristo. Dan testimonio del hecho de que el amor de Dios y el amor al prójimo son inseparables.

El individuo y la iglesia

La realidad de la theosis no sólo da testimonio del amor de Dios que quiere compartirse con nosotros, sino que también expresa una visión muy positiva de la persona humana. La ortodoxia cree que cada persona tiene un valor e importancia intrínsecos en virtud de su relación única con Dios. La persona humana nunca es vista como totalmente depravada. La "imagen de Dios" que puede ser distorsionada por el pecado, nunca puede ser erradicada. A través de la vida de la Iglesia, siempre existe la oportunidad de realización. Cuando se administran los Sacramentos, siempre se ofrecen a la persona por su nombre. Esta acción no solo nos recuerda la dignidad de cada persona, sino que también enfatiza la responsabilidad que cada persona tiene por su relación con Dios.

Si bien la ortodoxia reconoce el valor de la persona, no cree que estemos destinados a estar aislados o ser autosuficientes. Cada persona está llamada a ser un miembro importante de la Iglesia. La ortodoxia cree que uno no puede ser cristiano sin ser parte de la Iglesia. El proceso de theosis tiene lugar en el contexto de una comunidad creyente.

Estar unidos con Dios en medio de la Iglesia no significa que nuestras personalidades únicas sean destruidas. No estamos sumergidos por una fuerza o poder impersonal. Como con todo amor que es verdadero y valioso, el amor de Dios por cada uno de nosotros respeta nuestra personalidad. Su amor no es el que destruye. El amor de Dios es el que revela, eleva y perfecciona nuestro verdadero yo. Al entrar en la vida de Dios, nos convertimos en las personas que debemos ser.

Fuente: https://www.goarch.org/-/spirituality

martes, 12 de octubre de 2021

Ortodoxia y Psicoterapia. La Θεολογία (Zeología) como ciencia terapéutica. Capítulo 1. Ierózeos Vlajos.

     


De todo lo que se ha dicho hasta aquí se ve claramente que el Cristianismo Ortodoxo es una ciencia que sana, es decir, es un método psicoterapéutico e instrucción. Lo mismo debemos de decir también para la teología. No es filosofía sino principalmente instrucción terapéutica. La ortodoxa teología muestra claramente que es el fruto de una terapia y el camino que la muestra. De todos modos, sólo los que se han terapiado y consiguieron la comunión con Dios son teólogos y sólo ellos pueden indicar a los cristianos el verdadero camino para llegar al “lugar” de la terapia. Entonces la teología es fruto y método de terapia.

     Aquí hace falta de extendernos un poco para ver más claro estas verdades. Expondremos la enseñanza de los santos Padres en relación con la teología y los teólogos.

Creo que uno debe de empezar de san Gregorio el Teólogo al cual no por casualidad la Iglesia le dio el sobrenombre de Teólogo. Al principio de sus espléndidos logos teológicos escribe que no todo hombre puede teologizar y hablar sobre Dios, porque el que uno hable sobre Dios no es una cosa barata y de personas con mentalidad materialista y terrenal”. Esto no es trabajo para todos, sino de los que están probados y experimentados en la vida espiritual y de los que han llegado a la teosis o glorificación. Antes de ellos están los que han catartizado purificado, limpiado su psique y cuerpo o por lo menos han hecho una catarsis normal.” Sólo aquellos que pasaron por la praxis a la teoría contemplación espiritual pueden hablar sobre Dios. ¿Cuándo se consigue esto? “Cuando cesamos de las preocupaciones terrenales, de los conflictos y de las suciedades de las tentaciones exteriores, y cuando la parte hegemónica, es decir, el nous de la psique, no está rabiando o confundido por malas conductas y engaños”. Por eso el Santo nos sugiere que “realmente el hombre bebe liberarse de las preocupaciones terrenales y conocer a Dios” 6. (San Gregorio el Teólogo, E.P.E t.4º, 14).

 

        San Nilos el Asceta conecta la teología con la plegaria, especialmente con la oración noerá o del corazón. Sabemos bien por la enseñanza de los santos Padres que aquel que consiguió el carisma de la oración del corazón, se ha introducido en los primeros estadios de la teoría de Dios. Esta también es un tipo, una variedad de zeoría. Por eso los que oran noeramente (espiritualmente con el nous al corazón) adquieren la comunión con Dios y esta comunión es gnosis, conocimiento de Dios por el hombre. Dice pues, san Nilos el Asceta: “Sí, eres teólogo orarás verdaderamente, y sí oras de verdad eres realmente teólogo” 7. (Filocalía, t.1º c.61).

                 San Juan el Sinaíta o el Klímaco en muchos puntos de su gozosa obra que se llama “Klímax”, (escalera) presenta la verdadera teología. “El fin de la catarsis es cuestión de la teología. Aquel que ha unido totalmente sus sentidos con Dios se instruyen místicamente de Él, si no se ha conseguido esto, entonces es difícil y peligroso que hable sobre Dios”. Aquel que no conoció a Dios existencialmente, éste “se expresa intelectual y reflexivamente”. 9. (Logos 30,13). Desde luego según la enseñanza patrística, el que uno hable sobre Dios por meditación es muy malo y peligroso, porque conduce la persona al engaño. El mismo santo conoce la manera que se desarrolla en nuestro interior “la teología de los demonios”. En los vanagloriados corazones que anteriormente no se han catartizado, limpiado y purificado por la energía increada del Espíritu Santo, los sucios demonios “... apenas que empiezan a estudiar la Santa Escritura les revelan sus interpretaciones”. 10. (Logos 26b,36). Por eso aquel que tiene un pazos es “peligroso tocar la teología”. 10. (Logos 27,9).

     Los santos sufrían y pasaban por “las experiencias divinas no intelectualizando” y como dicen los Padres no teologizaban aristotélicamente, es decir, con la diania (mente, intelecto, cerebro), sino pesadamente (por atracción sin privar la libertad), es decir, atraían por la energía increada del Espíritu Santo. Si antes no se hace la catarsis no se limpia ni se purifica el hombre de los pazos y principalmente de la fantasía, es incapaz, incompetente e impotente para dialogar y hablar sobre Dios, puesto que “el nous imaginando con la fantasía es impotente para la teología”. Los santos han vivido una “teología escrita por el espíritu”.

     La misma enseñanza se encuentra en las obras de san Máximo el Confesor. Cuando el hombre vive la “filosofía práctica” que es metania y catarsis de los pazos, “avanza en prudencia y sano juicio”. Cuando vive en zeoría entonces prospera en “increada gnosis, conocimiento de Dios”. En el primer caso puede discernir entre la virtud y la maldad. En el segundo el de la zeoría contemplación espiritual “conduce al participante a los logos somáticos (corpóreos) e incorpóreos”. A continuación, progresa “... y entonces se hace digno de la Jaris increada para teologizar, pasando con las alas de la agapi por todo lo que se ha dicho, y viene en zeoría y examina – a medida de la posibilidad del nus humano- el logos sobre las cualidades de Dios con la ayuda del Espíritu”. 12. (Filocalía tomo 2º pág.17, logos 26). La teología, es decir, la gnosis (increada) sobre Dios se mistagoyiza se instruye místicamente en aquel que llegó a la zeoría contemplación espiritual, expectación de la luz increada. En otro punto el mismo Padre dice que aquel que incesantemente se ocupa y trata sobre sus interiores “no sólo tiene sano juicio y es tolerante y bondadoso y tiene conducta humilde sana y serena, sino que “contempla, teologiza y ora” 13. (Filocalía tomo 2º pág.47, logos 64). En este punto la teología también conecta y se une con la zeoría y la oración. Debemos de subrayar que la teología que no es resultado de la catarsis, es decir, de la praxis, es demoníaca. Según san Máximo el Confesor la gnosis sin praxis es teología de los demonios. 14, (P.G 91, 601 C).

     San Thalasio encontrándose en la misma perspectiva escribe que cuando el nous del hombre empieza por la fe “termina en la teología que está más allá de cada nous y la definen como fe sostenida y visión de las cosas invisibles” 15, (Filocalía 2º tomo pág.227, 13). La teología es superior y está más allá de la lógica, es apocálipsis-revelación de Dios al hombre y los Padres la definen como zeoría. Aquí la teología es principalmente zeoría de Dios, es decir, contemplación, expectación, avistamiento de Dios. En otro punto el mismo santo escribe que “de la verdadera agapi nace la gnosis. Esta la sucede el ésjaton (último) deseo. Esto es la Jaris de la teología” 16, (Filocalía 2º tomo pág.226, 62).

     En la enseñanza de san Diádoco de Fótica, la teología se presenta como el mayor carisma que ofrece al hombre el Santísimo Espíritu. “Todos los carismas de Dios son muy buenos y capaces de suministrar cualquier bondad. Pero ningún otro enciende y mueve al corazón a la bondad de Dios, como la teología”. Porque la teología como nacimiento de la jaris increada de Dios “sobre todo hace muchos regalos a la psique” 17 (Filocalía, San Diadoco de Fótica v.67).

 

    Según el logos de Apóstol Pablo, el Espíritu Santo da a un hombre el carisma de la gnosis y a otro el de la Sofía sabiduría. (2Cor 12,8). Y san Diádoco de Fótica dice que la gnosis junta al hombre con Dios, pero no mueve la psique para logos de las cosas. Existen monjes que aman la hisijía y se iluminan por la jaris de Dios, “pero no llegan en logos divinos”. La Sofía, sabiduría es de los regalos más escasos que se dan por Dios al hombre para aquel que tiene expresión y nus receptivo y abierto con espacio para caber. Por eso la gnosis de Dios “trae mucha oración, hisijía y perfecta despreocupación, en cambio la sabiduría la produce el continuo estudio de los logos de Dios que se hace sin vanagloria y sobre todo por la Jaris increada de Dios, (18. Idem). El carisma de teología es la energía (increada) del Paráclitos y a la vez sinergia (colaboración con la energía de la voluntad) del hombre, puesto que el Espíritu Santo no da la gnosis de los misterios “cuando no tenemos la fuerza que por su naturaleza busca e investiga la gnosis”, (19. San Máximo el Confesor, Filocalía t2, v.16)

 

    En la enseñanza de san Gregorio Palamás los teólogos son principalmente zeoptes- visionarios de Dios y la teología es la zeoría contemplación espiritual. “Porque existe el conocimiento de Dios y la gnosis de los dogmas sobre Dios, es decir, la zeoría, la cual llamamos teología...”, (20. San Gregorio Palamás, Ε.Π.Ε. tomo 2º pág.182). Aquel que sin tener gnosis y experiencia de los temas de la fe enseña sobre estos, “aquel que se sostiene en sus propios loyismí y quiere demostrar con la lógica humana el bien, que está más allá de cada lógica, es evidente que baja al último escalón de la idiotez y la locura...”, (21. San Gregorio Palamás, Ε.Π.Ε. tomo 1 pag 422). Existen aún casos sobre hombres que, sin tener obras, es decir, sin haber sufrido y pasado por la catarsis hayan encontrado y escuchado hombres santos pero después “meditando, intelectualizando y pensando por sí mismos” rechazan a la vez al mismo santo y por el enaltecimiento e inflamiento de su mente, intelecto y su nus se engañan. (22 idem antes)

     Todo esto nos indica que la teología es principalmente fruto de la terapia del hombre y no una ciencia intelectual. Sólo el que ha hecho la catarsis, el purificado o el que por lo menos está en un estado de catarsis puede mistagoyizarse (iniciarse, instruirse místicamente) en los inefables misterios y en las grandes verdades, recibir la Apocalipsis-revelación y a continuación transferirlas al laós-pueblo. Para la teología es indispensable la terapia y a continuación sanar a otros. Por eso en la Tradición Patrística Ortodoxa el teólogo se conecta y se identifica con el padre espiritual que es por excelencia el teólogo, es decir, aquel que padece y experimenta las realidades divinas y así puede conducir inconfundiblemente sus discípulos espirituales.

     El padre Ioanis Romanidis escribe característicamente: “El teólogo ortodoxo por excelencia es el conocedor directamente de algunas de las energías (increadas) de Dios por el centelleo, lucimiento o más a ellas por la expectación, avistamiento, o conoce indirectamente las energías (increadas) de Dios mediante los profetas, apóstoles y los santos, o mediante la Santa Escritura, los textos de los Santos Padres y las decisiones y cánones de los Sínodos Ecuménicos y Locales. Teólogo es aquel que por la directa e indirecta gnosis (conocimiento increado) y zeoría conoce claramente sin duda a discernir entre energías increadas) de Dios y energías creadas de las creaciones y particularmente de las acciones del diablo y de los demonios. Sin el carisma del discernimiento de espíritus no puede uno probar los espíritus y ver qué energía y operación es del Espíritu Santo o del diablo y los demonios.

 

    Entonces teólogo y padre espiritual es la misma cosa. El meditador mental e intelectual en su búsqueda de comprensión de los dogmas de la fe, poniendo como principio su diania (mente, intelecto, cerebro) y su nus, como el prototipo de la tradición Francolatina es claro que no sólo no es padre espiritual ni si quiera se puede llamar teólogo. La teología no es una ciencia abstracta o práctica como en la lógica, las matemáticas, la astronomía o química etc., sino todo lo contrario, tiene un carácter polémico como en la estrategia bélica y en la medicina; la primera se ocupa de la defensa y el ataque contra los enemigos por el perfeccionamiento somático y estratégico en la utilización de las armas, fortificaciones y planes defensivos y atacantes. La segunda con la guerra contra las enfermedades psíquicas y somáticas por la salud y los medios de la apocatástasis (restablecimiento) de la salud.

     El teólogo que ignora los métodos del enemigo y el perfeccionamiento continuo en Cristo no puede luchar sólo él mismo contra el enemigo para su perfeccionamiento y tampoco está en situación de conducir y sanar a otros. Es como un general que nunca practicó, ni luchó y nunca estudió la estrategia bélica, sino que es el que se cuidó solamente en su bella y gloriosa apariencia de los lujosos uniformes en los banquetes, reuniones y eventos. Es como si apareciese el carnicero como quirurgo y que tenga un sitio como médico sin conocer ni las causas de las enfermedades, ni la manera de sanarlas y tampoco el estado de salud al que debe restablecer al enfermo”. (P. Romanidis, Teología dogmática de la Ortodoxa Iglesia Católica de Oriente, pág.85-86).


fuente: Web. https://www.logosortodoxo.com/psicoterapia-ortodoxa/ortodoxa-psicoterapia-instruccion-terapeutica-patristica/ 

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