5. No seas de los que extienden la mano para recibir y la encogen para dar. 6. Si adquieres algo por el trabajo de tus manos, da de ello como rescate de tus pecados. 7. No vacilarás en dar ni murmurarás mientras das, pues has de saber quién es el recompensador de tu limosna. 8. “No rechazarás al necesitado”, sino que comunicarás en todo con tu hermano, y de nada dirás que es tuyo propio. Pues si os comunicáis en los bienes inmortales, ¿cuánto más en los mortales?
La Didaché
Cap. 4, num. 5-8
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