Humildemente te pedimos, Señor, que después de haber celebrado en este día los misterios de la resurrección de tu Hijo, sin temor alguno, descansemos en tu paz, y mañana nos levantemos alegres para cantar nuevamente tus alabanzas. Por Jesucristo nuestro Señor.
CONCLUSIÓN
Bendición
V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.
INVOCACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
Reina del cielo, alégrate, aleluya, porque el Señor, a quien has merecido llevar, aleluya, ha resucitado, según su palabra, aleluya. Ruega al Señor por nosotros, aleluya. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor; aleluya.

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