Una oración para la noche
Oh luz gozosa de la santa gloria del Padre inmortal, el celestial, santo y bendito Jesucristo. Ahora que hemos llegado al ocaso y contemplamos la luz del atardecer, cantamos a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Es justo en todo momento alabarte con voces alegres, oh Hijo de Dios, dador de vida. He aquí que el mundo canta tu gloria.
Señor, guárdanos esta noche sin pecado. Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres, y alabado y glorificado sea tu nombre por los siglos de los siglos. Amén.
Señor, que tu misericordia esté sobre nosotros, pues en ti hemos puesto nuestra esperanza.
Bendito seas, Señor, enséñame tus mandamientos.
Bendito seas, Maestro, concédeme entendimiento de tus mandamientos.
Bendito seas, Santo, ilumíname con tus mandamientos.
Señor, tu misericordia es eterna. No desprecies la obra de tus manos.
A ti se debe la alabanza, a ti el canto, a ti la gloria, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos.

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