Oración de la noche
Preces
Cristo nos invita a todos a su cena, en la cual entrega su cuerpo y su sangre para la vida del mundo. Digámosle:
Cristo, pan celestial, danos la vida eterna.
Tu que mandaste celebrar la cena eucarística en memoria tuya, enriquece a tu Iglesia con la constante celebración de tus misterios.
- Cristo, sacerdote único del Altísimo, que encomendaste a los sacerdotes ofrecer tu sacramento,
haz que su vida sea fiel reflejo de lo que celebran sacramentalmente.
- Cristo, maná del cielo, que haces que formemos un solo cuerpo todos los que comemos del mismo pan,
refuerza la paz y la armonía de todos los que creemos en ti.
- Cristo, médico celestial, que por medio de tu pan nos das un remedio de inmortalidad y una prenda de resurrección,
devuelve la salud a los enfermos y la esperanza viva a los pecadores.
Pueden añadirse intenciones particulares que concluyen con la respuesta propuesta más arriba
- Cristo, rey venidero, que mandaste celebrar tus misterios para proclamar tu muerte hasta que vuelvas,
haz que participen de tu resurrección todos los que han muerto en ti.
℣. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
℟. Amén.

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