Queridos hermanos y hermanas, Qué alegría encontrarnos hoy en la mesa de la Palabra y de la Eucaristía. El Evangelio que acabamos de escuchar (Mateo 14, 13-21) nos presenta uno de los episodios más conocidos, pero también más profundos de la vida de Jesús: la multiplicación de los panes y los peces . A primera vista, podríamos pensar que es solo un milagro espectacular del pasado. Sin embargo, si miramos con los ojos del corazón, nos daremos cuenta de que esta lectura es un espejo directo de nuestra vida cotidiana. Quiero que nos detengamos hoy en tres detalles muy prácticos para nuestra fe diaria: 1. La compasión que no se aísla El pasaje comienza diciéndonos que Jesús acababa de recibir la noticia de la muerte de Juan el Bautista. Estaba triste, cansado y buscaba un lugar apartado para orar y procesar su dolor. Ciertamente tenía "derecho" a estar solo. Sin embargo, cuando desembarca y ve a la multitud, no se molesta ni los esquiva . El Evangelio dice que «se le...