Breve explicación del Evangelio de Mateo 5, 13-16. Ser sal y luz del mundo.

 


Queridos hermanos y hermanas en Cristo, es un gozo saludarlos. Tomen asiento, pónganse cómodos, y abramos juntos el corazón a las palabras de nuestro Señor en el Evangelio según San Mateo.

​A menudo, cuando leemos este pasaje, pensamos que Jesús nos está dando una orden: "Tienen que convertirse en sal, tienen que intentar ser luz". Pero si miramos bien el texto, Él no habla en futuro. Él dice: "Ustedes SON la sal de la tierra... Ustedes SON la luz del mundo".

​No es una meta a alcanzar; es nuestra identidad actual. Sin embargo, en el ajetreo de este 2026, con sus prisas y sus ruidos, es fácil que se nos olvide para qué servimos.

​1. Ser Sal: El sabor de lo cotidiano

​En tiempos de Jesús, la sal no era un simple condimento; era un preservante y un agente de purificación.

  • Preservar la esperanza: En un mundo que a veces parece "pudrirse" por el cinismo, la indiferencia o la desesperanza, el cristiano está llamado a detener esa descomposición. Somos los que recordamos que la vida tiene sentido y que la bondad aún existe.
  • Dar sabor: ¿Han probado una sopa sin sal? Es aburrida. Ser sal hoy significa darle "sabor" cristiano a nuestras conversaciones, a nuestro trabajo y a nuestras familias. No se trata de ser empalagosos, sino de aportar esa pizca de alegría, de consuelo y de justicia que hace que la vida de los demás sea más pasadera.
  • El riesgo de desvanecerse: Jesús nos advierte: si la sal se vuelve insípida, no sirve de nada. Un cristiano que vive exactamente igual que alguien que no conoce el amor de Dios —con los mismos egoísmos y las mismas quejas— ha perdido su esencia.

​2. Ser Luz: La valentía de la visibilidad

​La luz tiene una propiedad física maravillosa: no existe para iluminarse a sí misma, sino para que otras cosas puedan ser vistas.

  • Fuera el "balde": A veces, por timidez o por un malentendido concepto de humildad, ponemos un "balde" sobre nuestra fe. Nos da vergüenza decir que rezamos o que actuamos movidos por el Evangelio. Pero una vela escondida no ayuda a nadie a no tropezar.
  • Iluminar realidades: Ser luz en el mundo actual significa denunciar la oscuridad de la injusticia, pero también —y más importante— mostrar el camino hacia la salida. No somos luz para encandilar ni para juzgar, sino para que otros encuentren su propio camino hacia el Padre.
  • Transparencia: En la era de los filtros y las apariencias, ser luz es ser auténticos. Que nuestras obras hablen tan fuerte que la gente no nos alabe a nosotros, sino que miren hacia arriba y digan: "Si este ser humano actúa así, qué grande debe ser su Dios".

​Nuestra misión hoy

​Hermanos, el mundo no necesita que seamos "superhéroes" de la fe. Necesita que seamos sal y luz en lo pequeño:

  1. Sal en ese grupo de WhatsApp donde solo hay críticas.
  2. Luz para el vecino que está pasando por un duelo y no ve salida.
  3. Sal en nuestras decisiones éticas, aunque nos cueste un poco más de dinero o esfuerzo.

​Recuerden que la sal actúa desapareciendo en la comida, y la luz actúa simplemente estando presente. No se trata de nosotros, se trata de que el mundo recupere el sabor a Reino de Dios.

​"Que brille así su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos." (Mt 5:16)

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