Una oración para la mañana.
Señor Jesucristo, que las lágrimas derramadas en tu vida terrena sean bálsamo para todos los que lloran, y que las oraciones de tu peregrinación den fuerza a todos los que sufren; por tu misericordia.
Señor generoso, líbranos de todo pensamiento envidioso, y cuando seamos tentados por el deseo de riquezas, permítenos ver tu rostro;
porque tu abundancia es suficiente para cubrir nuestra falta; por Jesucristo nuestro Señor.

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