Un himno para la tarde

 


Te damos gracias, Señor, porque has depuesto la ira y has detenido ante el pueblo la mano que lo castiga.

Tú eres el Dios que nos salva, la luz que nos ilumina, la mano que nos sostiene y el techo que nos cobija.

 Y sacaremos con gozo del manantial de la Vida las aguas que dan al hombre la fuerza que resucita.

 Entonces proclamaremos: "¡Cantadle con alegría! ¡El nombre de Dios es grande; su caridad, infinita!

 ¡Que alabe al Señor la tierra! Contadle sus maravillas. ¡Qué grande, en medio del pueblo, el Dios que nos justifica!". Amén. 

Comentarios

Entradas populares