Una Oración para la noche. Oración de San Eustracio


 Te alabo con toda mi alma, Señor, porque te has percatado de mi humildad y no me has entregado en manos de mis enemigos, sino que has aliviado mi alma de sus necesidades. Ahora, Maestro, que tu mano me proteja y que tu gracia descienda sobre mí, pues mi alma está angustiada.

Sé misericordioso conmigo, Maestro, y no permitas que mi alma vea el rostro oscuro de los espíritus malignos, sino que sea recibida por tus ángeles resplandecientes y brillantes. 

Glorifica tu santo nombre, y por tu poder ponme ante tu divino tribunal. Cuando sea juzgado, no permitas que la mano del príncipe de este mundo me preste, para arrojarme, a mí, pecador, a las profundidades del infierno, sino permanece a mi lado y sé mi salvador y mediador. 

Ten misericordia, Señor, de mi alma, y recíbela purificada por la penitencia y la confesión, porque tú eres bendito por los siglos de los siglos. Amén.

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