Oración de la tarde
PRECES
Invoquemos a Dios, nuestro refugio y nuestra fortaleza, y digámosle:
Mira a tus hijos, Señor.
Dios de amor que has hecho alianza con tu pueblo,
— haz que recordemos siempre tus maravillas.
Que los sacerdotes, Señor, crezcan en la caridad,
— y que los fieles vivan en la unidad del Espíritu y en el vínculo de la paz.
Haz que siempre edifiquemos la ciudad terrena unidos a ti,
— no sea que en vano se cansen los que la construyen.
Manda, Señor, trabajadores a tu mies,
— para que tu nombre sea conocido en el mundo.
A nuestros familiares y bienhechores difuntos dales un lugar entre los santos
— y haz que nosotros un día nos encontremos con ellos en tu reino.
Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
ORACIÓN
Tú, Señor, que iluminas la noche y haces que después de las tinieblas amanezca nuevamente la luz, haz que, durante la noche que ahora empieza, nos veamos exentos de toda culpa y que, al clarear el nuevo día, podamos reunirnos otra vez en tu presencia, para darte gracias nuevamente. Por nuestro Señor Jesucristo.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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