Orar con los salmos. SALMO 62, 2-9 EL ALMA SEDIENTA DE DIOS


 

SALMO 62, 2-9

EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Comentarios

Entradas populares de este blog

COMO REZAR LA REGLA DE ORACIÓN A LA THEOTOKOS DE SAN SERAFÍN DE SAROV

Oración del Esposo por la Sexualidad de su Esposa

Oración de la mañana

Oración de las Horas