Oración de la Vírgen
Hijo, en el mundo son muchos los que me invocan y me rezan. Pero son pocos los que creen que también yo rezo continuamente. Porque yo sigo viviendo con los hombres, no estoy fuera de su historia. Yo no vivo en un nirvana feliz adonde no llega el dolor de los hombres. Yo no soy la reina dichosa que ya sólo recibe incienso. Yo sigo viviendo mi pedazo de historia y mi tragedia de madre universal. Los hombres siguen llamándome feliz, pero yo sigo comprobando que ellos no lo son. Por eso necesito rezarte, necesito hablarte, necesito gritarte, necesito empujarte para que adelantes la hora de la liberación. Y necesito que los hombres sepan lo que te digo a ti, mi hijo Dios y mi Dios hombre. Por eso quiero rezarte en voz alta, para que me escuchen todos: los que me invocan y los que me arrinconan. Se ha hablado demasiado de mi felicidad y de mis privilegios. Es hora de que los hombres conozcan mejor mi carga de dolor. Que sepa...