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El Padre Nuestro la Oración de la Liberación Integral

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El Evangelio de hoy nos muestra una vez más como Jesús oraba de manera constante, en todo momento y lugar. como siempre, sus discípulos le acompañan, pero en esta ocasión le piden que les enseñe a orar. Jesús les enseña entonces, la Oración del Padre Nuestro.  Pero podríamos preguntarnos además, ¿que encierra esta bella oración para los creyentes, que a veces se repite en las celebraciones litúrgicas de manera mecánica?. somos conscientes de la enseñanza implícita que tiene esta oración? A veces las tradiciones de devoción mandan a repetir 5 padre nuestros y tantas otras ave marías, ¿tiene sentido una oración repetitiva que no es meditada en cada una de sus expresiones? mas aun, tiene el Padre Nuestro una connotación de liberación integral para nuestros dí...

Oración de la Monja

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Cristo, soy una monja. Para mucha gente esto quiere decir un ser «infantil», «desfasado», «alienado», «inútil», «encerrado», «solitario ». Quizás no se equivocan los que critican una situación  en la cual sólo unas pocas consiguen ser adultas, modernas,  libres, útiles, felices. Soy una de tantos millares de monjas, que hoy soportan el peso de una estructura atrasada e inhumana, en la que, con el pretexto de servir a Dios, ni siquiera logran ser personas. No son, Señor, los ateos, los masones, los anticlericales —como a veces dicen nuestras superioras—, los que  nos critican. Son los cristianos serios, vivos, cercanos al evangelio,  comprometidos, los que sufren con nosotras la situación injusta y a veces intolerable  de un millón de mujeres   que, en un mundo que se va haciendo cada vez más adulto, nos vemos obligadas a seguir siendo inmaduras, capaces  únicamente de movernos generalmente entre los niños, lo...

Oración del Periodista

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Cristo, somos los periodistas. Venimos juntos a rezarte porque sabemos que a todos, sin excepción, nos apedrean. Todos nos necesitan, pero todos nos condenan. Todos nos buscan, y todos nos critican después. Hoy el mundo se paralizaría sin nosotros, y sin embargo todos nos echarían de buena gana a la hoguera. No venimos a ti para excusarnos de nuestras limitaciones, ni para disimular nuestros pecados. Los tenemos, sí. Y nos pesa la responsabilidad de saber que entramos cada día en todas las intimidades, que nos sentamos en todas las mesas del mundo y que una inmensa mayoría de los hombres piensa a través de nosotros. Pero también necesitamos gritar nuestra exigencia de justicia. ¿Somos peores, Señor, que quienes nos condenan? ¿que quienes nos instrumentalizan? ¿que quienes se quejan, no tanto de que nos prostituyamos, sino más bien de que no nos prostituyamos en la dirección que ellos desearían? Muchos de los poderosos prefer...