LO CONCERNIENTE AL MIÉRCOLES DE CENIZA


El Miércoles de Ceniza marca el inicio del tiempo de Cuaresma: tiempo de penitencia, ayuno y oración, en preparación a la gran fiesta de la resurrección. La temporada de Cuaresma comenzó en los primeros días de la Iglesia como un tiempo de preparación para aquellos que buscaban ser bautizados en la Vigilia Pascual. Los cuarenta días se refieren al tiempo de ayuno de nuestro Señor en el desierto; y como los domingos nunca son días de ayuno, el Miércoles de Ceniza es el comienzo del Ayuno de Cuaresma. A lo largo del Antiguo Testamento, las cenizas se usan como señal de tristeza y arrepentimiento, y los cristianos han usado tradicionalmente las cenizas para indicar angustia por nuestro propio pecado, y como un recordatorio de que la paga del pecado es muerte (ROMANOS 6:23). Como Adán y Eva, hemos desobedecido y nos hemos rebelado contra Dios, y estamos bajo el mismo juicio, “polvo eres y al polvo volverás” (GÉNESIS 3:19). Pero como somos marcados con cenizas de la misma manera que fuimos marcados con la Cruz en el Bautismo, también se nos recuerda la vida que compartimos en Jesucristo, el segundo Adán (ROMANOS 5:17, 6:4). Es con esta esperanza segura que comenzamos el camino de estos cuarenta días, que, al escuchar y responder al llamado de nuestro Salvador al arrepentimiento, podamos entrar de lleno en la gozosa celebración de su resurrección.

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