La Santa Comunión. Domingo 15 de febrero de 2026 El último domingo de Epifanía:
La Santa Comunión
Celebrante:
Bendito sea Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Pueblo: Y bendito sea su reino, ahora y por siempre. Amén.
Celebrante:
Dios omnipotente, para quien todos los corazones están manifiestos, todos los deseos conocidos y ningún secreto encubierto: Purifica los pensamientos de nuestros corazones con la inspiración de tu Santo Espíritu, para que perfectamente te amemos y dignamente celebremos tu Santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.
RITO DE PENITENCIAL: CONFESIÓN DE PECADO
Celebrante:
Confesemos humildemente nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo.
Puede guardarse un período de silencio.
Ministro y Pueblo:
Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer.
No te hemos amado con todo el corazón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos.
Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y andaremos por tus caminos, para gloria de tu Nombre. Amén
Ministro y Pueblo:
Dios omnipotente, nuestro Padre celestial, que por su gran misericordia ha prometido el perdón de los pecados de todos los que con sincero arrepentimiento y verdadera fe se convierten a él: Tenga misericordia de nosotros, nos perdone y nos libre de todos nuestros pecados, nos confirme y fortalezca en toda virtud y nos conduzca a la vida eterna; mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén
Aquí se canta o dice:
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros
Señor, ten misericordia de nosotros
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque solo tú eres Santo, solo tú Señor, solo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oración Colecta
El Celebrante dice al pueblo: El Señor sea con ustedes.
Pueblo: Y con tu espíritu.
Oremos:
Oh Dios, que antes de la pasión de tu Hijo Unigénito revelaste su gloria en el monte santo: Concédenos que, contemplando por la fe la luz de su rostro, seamos fortalecidos para llevar nuestra cruz y ser transformados a su semejanza de gloria en gloria; por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Ministerio de la Palabra
Oíd la Palabra de Dios todos los que verdaderamente se convierten a él. Venid a mí, todos los que estáis trabajados y agobiados, que yo os haré descansar.
Mateo 11:28
MINISTERIO DE LA PALABRA
PRIMERA LECCIÓN (LECTURA)
Lector: lectura del libro del Eclesiástico 15, 15-20
Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que agrada al Señor. Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano. Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera. Porque grande es la sabiduría del Señor, Él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas. Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y Él conoce todas las obras del hombre. A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.
Lector: Esta es la Palabra del Señor.
Congregación. Gracias a Dios.
LECCIÓN O CANTO DE UN SALMO
Salmo 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34
R/. Felices los que siguen la ley del Señor.
Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor. Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazón. R/.
Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. ¡Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos! R/.
Sé bueno con tu servidor, para que yo viva y pueda cumplir tu palabra. Abre mis ojos, para que contemple las maravillas de tu ley. R/.
Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos, y yo los cumpliré a la perfección. Instrúyeme, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazón. R/.
LECCIÓN DE LA EPÍSTOLA
Hermanos:
Es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquéllos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la destrucción.
Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que Él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo; aquélla que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria. Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, “lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman”.
Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios.
Lector: Esta es la Palabra del Señor.
Congregación. Gracias a Dios.
Aquí se cantará un Himno.
LECCIÓN DEL EVANGELIO
El Evangelio
Jesús dijo a sus discípulos:
No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: Yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no quedarán ni una i ni una coma de la Ley sin cumplirse, antes que desaparezcan el cielo y la tierra.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: “No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal”. Pero Yo les digo que todo aquél que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquél que lo insulta, merece ser castigado por el Tribunal. Y el que lo maldice, merece el infierno.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Ustedes han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero Yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.
También se dijo: “El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio”. Pero Yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: “No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor”. Pero Yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Cuando ustedes digan “sí”, que sea sí, y cuando digan “no”, que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
Celebrante: El Evangelio del Señor,
Congregación: Alabanza a ti, oh Cristo
EL CREDO DE LOS APOSTOLES
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de la Virgen María. Padeció bajo el poder de Poncio Pilato. Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos. Subió a los cielos, y está sentado a la diestra de Dios Padre. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos, y la vida eterna. Amén.
ORACION DE LOS FIELES (Formula V)
Lector: Con todo el corazón y con toda la mente, oremos al Señor, diciendo: Escucha Señor nuestra oración.
1. Por tu bendición sobre todo trabajo humano y por el uso debido de las riquezas de la creación, para que el mundo sea librado de la pobreza, el hambre y el desastre.
R/ Escucha Señor nuestra oración
2. Por los pobres, los perseguidos, los enfermos y todos cuantos sufren; por los refugiados, los prisioneros y por todos los que están en peligro, para que hallen alivio y protección.
R/ Escucha Señor nuestra oración
3. Por esta congregación [por los presentes y los ausentes], para que nos libres de dureza de corazón y manifestemos tu gloria en todo lo que hagamos.
R/ Escucha Señor nuestra oración
4. Por nuestros enemigos y por cuantos nos desean el mal; y por aquéllos a quienes hemos agraviado u ofendido.
R/ Escucha Señor nuestra oración
5. Por nosotros, por el perdón de nuestros pecados y por la gracia del Espíritu Santo para enmendar nuestras vidas.
R/ Escucha Señor nuestra oración
6. Por todos los que se han encomendado a nuestras oraciones; por nuestras familias, amigos y vecinos, para que, libres de ansiedad, vivan en gozo, paz y salud.
R/ Escucha Señor nuestra oración
Colecta Final para la Oración de los Fieles
Dios omnipotente, que conoces nuestras necesidades antes de que te imploremos: Ayúdanos a pedir solamente lo que esté de acuerdo con tu voluntad; y concédenos aquellas cosas buenas que no nos atrevemos a pedirte, o las que por nuestra ceguedad no sabemos pedirte; por amor de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
ACCIÓN DE GRACIAS
1. Acepta, oh Señor, nuestra gratitud y alabanza por todo lo que has hecho por nosotros. Te damos gracias por el esplendor de la creación entera, por la belleza de este mundo, por el milagro de la vida y por el misterio del amor.
2. Te damos gracias por la bendición de familiares y amigos, y por el tierno cuidado que en todo momento
nos rodea.
3. Te damos gracias porque nos das tareas que requieren nuestros mejores esfuerzos, y porque nos guías hacia logros que nos satisfacen y deleitan.
4. Te damos gracias también por las desilusiones y fracasos
que nos enseñan a reconocer que dependemos sólo de ti.
5. Sobre todo, te damos gracias por tu Hijo Jesucristo; por la verdad de su Palabra y el ejemplo de su vida; por su fiel obediencia, con la cual venció a la tentación; por su muerte, con la que venció a la muerte; y por su resurrección, en la que somos resucitados a la vida de tu reino.
6. Danos el don de tu Espíritu, para que conozcamos a tu Cristo y le manifestemos; y que, por medio de él, te demos gracias en todo tiempo, en todo lugar y en todas
las cosas. Amén.
SANTA COMUNION
OFERTORIO
Celebrante: Bendito seas, Señor, Dios nuestro, rey del universo, que sustentas al mundo entero con tu bondad, tu gracia y tu misericordia. Te damos gracias por este Pan que se convertirá en tu cuerpo para nuestra salvación.
Presentación del Vino I
Bendito seas tú Señor, que bendices nuestras vidas y a nuestras familias. Te presentamos con alegría las ofrendas y oblaciones de nuestra vida y de nuestro trabajo. Te damos gracias por este vino que se convertirá en tu sangre, bebida de salvación.
Celebrante:
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Te presentamos Señor estas ofrendas de pan y vino, Concede que, así como diariamente buscamos el pan que sostiene nuestros cuerpos, podamos también tener hambre por el alimento de vida y que los que compartimos este vino, que alegra nuestro corazón, podamos siempre compartir la nueva vida de la Vid verdadera, tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor. Amén
GRAN PLEGARIA EUCARÍSTICA
Celebrante: El Señor sea con vosotros.
Pueblo: Y con tu espíritu.
Celebrante: Elevad vuestros corazones.
Pueblo: Los elevamos al Señor.
Celebrante: Demos gracias a Dios nuestro Señor.
Pueblo: Dárselas es digno y justo.
El Celebrante continúa:
En verdad, oh Padre, es justo glorificarte y darte gracias; porque sólo tú eres Dios, vivo y verdadero, morando en luz inaccesible desde siempre y para siempre.
Fuente de vida y toda bondad, hiciste todas las cosas y las colmaste de tu bendición; tú las creaste para que se regocijen en el esplendor de tu gloria.
EPIFANÍA, Mediante Jesucristo nuestro Señor que asumió nuestra carne mortal para revelar su gloria, para sacarnos de las tinieblas y llevarnos a su propia luz gloriosa.
Innumerables ángeles están delante de ti para servirte noche y día; y contemplando la gloria de tu presencia, te ofrecen alabanza sin cesar. Y con ellos, también nosotros, y por nuestra voz las demás criaturas bajo el cielo, te aclamamos y glorificamos tu Nombre, cantando
Celebrante y Pueblo:
Santo, santo, santo, Señor Dios de los Ejércitos:
Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.
Gloria a ti, oh Señor Altísimo.
El pueblo se arrodilla o permanece de pie.
El Celebrante continúa:
Padre Santo y bondadoso: En tu amor infinito nos hiciste para ti, y cuando caímos en pecado y quedamos esclavos del mal y de la muerte, tú, en tu misericordia, enviaste a Jesucristo, tu Hijo único y eterno, para compartir nuestra naturaleza humana, para vivir y morir como uno de nosotros, y así reconciliarnos contigo, el Dios y Padre de todos.
Extendió sus brazos sobre la cruz y se ofreció en obediencia a tu voluntad, un sacrificio perfecto por todo el mundo.
En la noche en que fue entregado al sufrimiento y a la muerte, nuestro Señor Jesucristo tomó pan; y dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, y dijo: "Tomad y comed, todos de él porque éste es mi Cuerpo que será entregado por todos vosotros. Haced esto en conmemoración mía."
Después de la cena tomó el cáliz; y dándote gracias, se lo entregó, y dijo: "Beban todos de él. Esta es mi Sangre del nuevo Pacto, sangre derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Siempre que lo beban, háganlo como memorial mío".
Por tanto, oh Padre, según su mandato:
Celebrante y Pueblo:
Recordamos su muerte. Proclamamos su Resurrección. Esperamos su venida en gloria
Padre, en este sacrificio de alabanza y acción de gracias,
celebramos el memorial de nuestra redención. Recordando su muerte, resurrección y ascensión, te ofrecemos estos dones.
Te suplicamos, Dios bondadoso, que envíes tu Espíritu Santo
sobre estos dones, para que sean el Sacramento del Cuerpo de Cristo y su Sangre del nuevo Pacto.
Únenos a tu Hijo en su sacrificio, a fin de que, por medio de él, seamos aceptables, siendo santificados por el Espíritu Santo.
En la plenitud de los tiempos, sujeta todas las cosas a tu Cristo y llévanos a la patria celestial donde, con [_______ y] todos tus santos, entremos en la herencia eterna de tus hijos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
El Celebrante continúa:
Recuerda, Señor, a tu Iglesia, una, santa, católica y Apostólica, redimida por la sangre de tu Cristo. Manifiesta su unidad, guarda su fe y presérvala en paz.
[Recuerda a (N.N. y) todos los que ministran en tu Iglesia.] [Recuerda a todo tu pueblo y a aquéllos que buscan tu Verdad.]
Cuando esta plegaria eucarística se utiliza en la misa de difuntos puede decirse
[Recuerda a ______.]
[Recuerda a todos los que han muerto en la paz de Cristo Y a aquéllos cuya fe sólo tú conoces;
Llévalos al lugar de eterno gozo y luz.]
Y concede que alcancemos nuestra herencia con [la
Bendita Virgen María, con los patriarcas, profetas, apóstoles y mártires, (con _______) y] todos los santos que han encontrado favor contigo en tiempos pasados. Junto con ellos te alabamos y te damos gloria,
Por tu Hijo Jesucristo nuestro Señor.
Levantando el pan y el vino dice:
Por él, y con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo, tuyos son el honor y la gloria, Padre omnipotente, ahora y por siempre. Amen
ORACIÓN DEL PADRE NUESTRO
Celebrante: Y ahora, conforme nuestro Salvador Cristo nos ha enseñado, nos atrevemos a decir:
Pueblo y Celebrante:
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en los cielos. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación más líbranos de mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por siempre jamás. Amén.
Abrazo de la paz
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy": No mires nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia; y concédenos la paz y la unidad de esa Ciudad celestial; donde con el Padre y el Espíritu Santo tú vives y reinas ahora y por siempre. Amén.
El Celebrante puede decir al pueblo:
La paz del Señor sea siempre con ustedes.
Pueblo: Y con tu espíritu.
FRACCIÓN DEL PAN El Celebrante parte el Pan consagrado. Se guarda un período de silencio.
CORDERO DE DIOS: Oh Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros. Oh Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros. Oh Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, danos tu paz.
ORACION ANTES DE COMULGAR
¡Hazte presente! Hazte presente, oh Jesús, nuestro gran Sumo Sacerdote, así como te hiciste presente con tus discípulos, y muéstrate a nosotros en la fracción del Pan; tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, ahora y por siempre. Amén
Puede decirse la siguiente oración. El Pueblo puede unirse en la misma.
Nosotros no nos atrevemos a venir a ésta tu Mesa, oh Señor misericordioso, confiados en nuestra rectitud, sino en tus muchas y grandes misericordias. No somos dignos ni aun de recoger las migajas debajo de tu Mesa. Más tú eres el mismo Señor, siempre misericordioso por naturaleza. Concédenos, por tanto, Señor, por tu clemencia, que de tal modo comamos la Carne de tu amado Hijo Jesucristo y bebamos su Sangre, que siempre vivamos en él, y él en nosotros. Amén.
De cara al pueblo, el Celebrante hace la siguiente Invitación:
Los Dones de Dios para el Pueblo de Dios.
Y puede añadir:
Tomadlos en memoria de que Cristo murió por vosotros, y alimentaos de él en vuestros corazones por fe, con acción de gracias.
Los ministros reciben el Sacramento en ambas especies e inmediatamente después lo dan al pueblo. Se da a los comulgantes el pan y el Cáliz con estas palabras:
El cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, que fue dado por ti, preserve tu cuerpo y alma para la vida eterna. Toma y come éste en memoria de que Cristo murió por ti, y aliméntate de él en tu corazón por fe, con acción de gracias.
La Sangre de nuestro Señor Jesucristo, que fue derramada por ti, preserve tu cuerpo y alma para la vida eterna. Bebe ésta en memoria de que la Sangre de Cristo fue derramada por ti, y sé agradecido.
Durante la administración de la Comunión pueden cantarse himnos, salmos o antífonas.
ORACION DESPUES DE COMULGAR
Eterno Dios, Padre celestial, en tu bondad nos has aceptado como miembros vivos de tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo; nos has nutrido con alimento espiritual en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre.
Envíanos ahora en paz al mundo; revístenos de fuerza y de valor para amarte y servirte con alegría y sencillez de corazón; por Cristo nuestro Señor. Amén
BENDICION FINAL
(INCLINACIÓN DE LA CABEZA)
Celebrante: El Señor sea con vosotros.
Pueblo: Y con tu espíritu.
Celebrante: y la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobres ustedes y sus familias y los guarde para siempre.
Pueblo: Amen
Celebrante: Salgamos en nombre de Cristo a dar testimonio de nuestra fe.
Pueblo: Demos gracias a Dios.
O éstas: Id en paz para amar y servir al Señor.
Pueblo: Demos gracias a Dios.

Comentarios