Boletín Litúrgico 09. Domingo 19 de abril de 2026 DOMINGO DE EMAÚS
Boletín Litúrgico 09.
Domingo 19 de abril de 2026
DOMINGO DE EMAÚS
Saludo Litúrgico
Ministro: En
el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Pueblo: Amén
Ministro: La gracia y la paz de Dios, nuestro
Padre, y de Jesucristo, el Señor, esté con todos vosotros.
Pueblo: y con tu espíritu.
COLECTA POR LA PUREZA
El
Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos
llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e
invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.
CONFESIÓN DE PECADO
Yo confieso ante Dios
todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento,
palabra, obra y omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso
ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros),
hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
Ministro: Dios
todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos
lleve a la vida eterna.
Pueblo:
Amén.
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la Gloria de Dios Padre. Amén.
ORACIÓN COLECTA
Dios
nuestro, que tu pueblo se alegre siempre por la nueva vida recibida, para que,
con el gozo de los hijos, aguarde con firme esperanza el día de la resurrección
final. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
No era posible que la muerte tuviera dominio sobre Él
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 2, 14. 22-33
El día de Pentecostés, Pedro, poniéndose de pie con los Once, levantó la
voz y dijo:
“Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten
atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido.
A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando
por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, a ese
hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios,
ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles.
Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era
posible que ella tuviera dominio sobre Él.
En efecto, refiriéndose a Él, dijo David:
Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque Él está a mi derecha para
que yo no vacile. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo.
También mi cuerpo descansará en la esperanza, porque Tú no entregarás mi alma
al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. Tú me has hecho
conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia.
Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David
murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de
hoy. Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un
descendiente suyo se sentaría en su trono. Por eso previó y anunció la
resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su
cuerpo sufrió la corrupción. A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros
somos testigos.
Exaltado por el poder de Dios, Él recibió del Padre el Espíritu Santo
prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen”.
Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL 15, 1-2a. 5. 7-11
R/. Señor, me harás
conocer el camino de la vida.
Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: “Señor,
Tú eres mi bien”. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡Tú decides
mi suerte! R/.
SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del Apóstol san
Pedro 1, 17-21
Queridos hermanos:
Ustedes saben que “fueron rescatados” de la vana conducta heredada de
sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, sino con la
sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto, predestinado
antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien
de ustedes.
Por Él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado,
de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en Dios.
Palabra de Dios
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Cf. Lc 24, 32
Aleluya. Señor Jesús, explícanos las Escrituras.
Haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas. Aleluya.
EVANGELIO
Lo reconocieron al partir el pan
+ Evangelio de nuestro
Señor Jesucristo según san Lucas 24, 13-35
El primer día de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño
pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino
hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando
con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: “¿Qué
comentaban por el camino?”
Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado
Cleofás, le respondió:
“¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en
estos días!”
“¿Qué cosa?”, les preguntó.
Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un
profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y
cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser
condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera Él quien
librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.
Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas
fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron
diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que Él está
vivo.
Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las
mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron”.
Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer
todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara
esos sufrimientos para entrar en su gloria?” Y comenzando por Moisés y continuando
con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se
refería a Él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de
seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es
tarde y el día se acaba” .
Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y
pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los
discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero Él había desaparecido de su
vista.
Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en
el camino y nos explicaba las Escrituras?”
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén.
Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y
estos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a
Simón!”
Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y
cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor
CREDO DE LOS APÓSTOLES
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Padre, mira con bondad a tu pueblo y, ya que lo has
renovado con los sacramentos de la vida eterna, concédele alcanzar la gloria de
la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

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