Oración de la tarde
PRECES
Celebremos la gloria de Dios, quien, al llegar a su término en Pentecostés los cincuenta días de Pascua, llenó a los apóstoles del Espíritu Santo y, con ánimo gozoso y confiado, supliquémosle, diciendo:
Envía tu Espíritu, Señor, y renueva el mundo.
Tú que al principio creaste el cielo y la tierra y, al llegar el momento culminante, recapitulaste en Cristo todas las cosas,
— por tu Espíritu renueva la faz de la tierra y conduce a los hombres a la salvación.
Tú que soplaste un aliento de vida en el rostro de Adán,
— envía tu Espíritu a la Iglesia, para que, vivificada y rejuvenecida, comunique tu vida al mundo.
Ilumina a todos los hombres con la luz de tu Espíritu y disipa las tinieblas de nuestro mundo,
— para que el odio se convierta en amor, el sufrimiento en gozo y la guerra en paz.
Fecunda el mundo con tu Espíritu, agua viva que mana del costado de Cristo,
— para que la tierra entera se vea libre de las espinas de todo mal.
Tú que por obra del Espíritu Santo conduces sin césar a los hombres a la vida eterna,
— dígnate llevar, por este mismo Espíritu, a los difuntos al gozo eterno de tu presencia.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
ORACIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que has querido que celebráramos el misterio pascual durante cincuenta días, renueva entre nosotros los prodigios de Pentecostés, para que los pueblos divididos por el odio y el pecado se congreguen por medio de tu Espíritu y reunidos, confiesen tu nombre en la diversidad de sus lenguas. Por nuestro Señor Jesucristo.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Comentarios