Una oración para la noche
Oh Dios, protector de los que en ti esperan, sin ti nada es fuerte ni santo, multiplica sobre nosotros los signos de tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros, que podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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