Meditación: El Fuego que Purifica

 


Meditación: El Fuego que Purifica

La ceniza que recibimos hoy es el resultado de las palmas del año pasado. Aquello que una vez fue victoria y aclamación, hoy es polvo. Esto nos enseña que incluso nuestras mejores intenciones y éxitos humanos son pasajeros.

En la tradición episcopal y anglicana, no nos ponemos la ceniza para mostrar que somos "buenos cristianos", sino para admitir que, sin la gracia de Dios, somos ceniza esparcida por el viento. Al aceptar la cruz de polvo, aceptamos que nuestro valor no viene de lo que hacemos, sino de a quién pertenecemos.

Oración Colecta (Inspirada en la Liturgia Anglicana)

"Dios todopoderoso y eterno, que nada aborreces de cuanto has creado y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten: Crea y haz en nosotros corazones nuevos y contritos, para que, lamentando dignamente nuestros pecados y reconociendo nuestra miseria, alcancemos de ti, Dios de toda misericordia, perfecto perdón y remisión; por Jesucristo nuestro Señor. Amén."

Un compromiso para tu Cuaresma

Para que esta ceniza no se quede solo en la piel, te invito a elegir una de estas tres acciones sencillas para hoy:

Silencio: Dedica 5 minutos a estar en completo silencio, reconociendo la presencia de Dios en tu respiración (ese "soplo de vida" que anima nuestro polvo).

Reconciliación: Si hay una aspereza con alguien, deja que "arda" el orgullo y busca un gesto de paz.

Ayuno de palabras: Que hoy tus palabras sean menos y tus actos de escucha sean más.

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