Explicacion del Evangelio de San Mateo (1, 18-24 del 4° Domingo del tiempo de Adviento.


 ¡Queridos hermanos y hermanas en Cristo! ¡Que la paz del Señor esté con ustedes! 

Nos encontramos hoy, una vez más, reunidos en la Casa del Señor, y la Palabra que ilumina nuestro camino proviene del Evangelio de San Mateo (1, 18-24). Una porción de la Escritura que nos sumerge en el corazón de la historia más hermosa jamás contada: la Natividad, la Encarnación, el momento en que lo divino se hizo humano.

🌟 La Crisis Silenciosa de San José

El texto que acabamos de escuchar comienza con una situación de profunda crisis personal para un hombre justo, San José. Dice: “El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María, su madre, con José, antes de que vivieran juntos, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo.”

Imaginen la escena. José es un hombre piadoso, que vive según la Ley. Ha prometido su vida a María. Y de repente, se enfrenta a una realidad que, humanamente, no tiene explicación y que lo pone en una encrucijada terrible: la mujer que ama está embarazada, y él sabe que no es el padre.

Aquí está la primera lección profunda: La Ley le permitía denunciarla, incluso exponerla al oprobio público. Pero el evangelista nos dice algo crucial: “José, su marido, como era justo y no quería exponerla a vergüenza, decidió repudiarla en secreto.”

 * José no es solo 'justo' en el sentido legal; es 'justo' en el sentido bíblico, es decir, misericordioso.

 * Su justicia se traduce en amor y en un deseo de proteger a la persona que ama, incluso cuando su propio corazón está roto y su futuro incierto. Él elige la opción más difícil y silenciosa: cargar con su dolor para evitar el dolor de otro.

Preguntémonos: ¿Cuán a menudo nuestra 'justicia' se convierte en crítica, en juicio, en condena? El ejemplo de José nos llama a una justicia impregnada de caridad, a una justicia que busca la redención antes que el castigo.

La Intervención Divina: No Temas

Pero el Señor, que ve el corazón de los justos, no lo deja solo en su confusión. Mientras José reflexiona sobre este doloroso dilema, ocurre la intervención: “Mientras pensaba en esto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas tomar a María por esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo.’”

Hermanos, "No temas" es una de las frases más repetidas en toda la Biblia. Es la firma de Dios en el corazón de la historia humana.

 * José temía el escándalo, el juicio, el misterio. Su temor era humano y comprensible.

 * Y es precisamente en ese momento de mayor vulneración y duda donde Dios le habla.

Dios no le ofrece una explicación científica ni lógica. Le ofrece una perspectiva de fe: “es del Espíritu Santo”. Le revela que lo que parece un problema insoluble es, en realidad, el cumplimiento de una promesa, el Plan de Salvación.

¿Acaso no es esta nuestra historia también?

 * Cuando perdemos el trabajo y nos llenamos de ansiedad, Dios nos susurra: "No temas".

 * Cuando la enfermedad toca a nuestra puerta o la familia se desintegra, la voz del Evangelio resuena: "No temas".

 * Dios no nos promete una vida sin problemas, pero sí nos promete una presencia en medio de los problemas, una presencia que hace que lo imposible sea posible.

La Obediencia Transformadora y el Nombre de Jesús

El mensaje del ángel culmina con el propósito: “Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”

Y aquí vemos el acto de fe más hermoso de San José. El versículo 24 es el clímax: “Y al despertar del sueño, José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y tomó consigo a su esposa.”

 * No hubo debate. No hubo preguntas. Hubo obediencia inmediata y radical.

 * José transforma su plan personal —repudiar a María— en el Plan de Dios: convertirse en el padre terrenal del Salvador.

Su vida ya no le pertenece. Su vocación se redefine. Él acepta ser el guardián del misterio. Su obediencia silenciosa es la que hace posible que el Verbo se haga carne.

Y el nombre que el ángel le encarga imponer es la llave de todo: Jesús.

 * La palabra Jesús es la forma griega del nombre hebreo Yeshua, que significa "Dios salva".

 * En este nombre está la misión, el resumen de todo el Evangelio. No nace para ser un rey terrenal, ni un líder político, sino el Salvador de nuestros pecados.

Un Mensaje para Hoy

Hermanos, la Navidad está cerca. Pero antes de celebrar la fiesta, la Palabra nos invita a la conversión y a la obediencia de José.

 * Imitemos la Justicia Misericordiosa de José: Cuando nos encontremos ante la falta, el error o la fragilidad de los demás, elijamos la misericordia, el secreto, la protección. Seamos justos en el amor.

 * Escuchemos el "No Temas" de Dios: ¿Qué misterio, qué crisis, qué duda está robando su paz hoy? Sepan que Dios está interviniendo en el silencio de sus corazones. Entreguen sus planes a Dios y confíen en el Espíritu.

 * Seamos la Obediencia de José: Levantémonos y hagamos lo que el Señor nos manda, aunque parezca ilógico o contrario a nuestros deseos. Porque es en esa obediencia donde el Plan de Dios se hace realidad en nuestra vida, y el nombre de Jesús, "Dios Salva", se convierte en una experiencia viva y palpable para nosotros.

Que San José interceda por nosotros para que, como él, podamos ser custodios humildes, justos y obedientes del Plan de Dios en el mundo.

¡Amén!


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